International Treaty

To Ban The Political Use of Religion

¿Por qué BPUR International?

Sería un eufemismo decir que el uso político de la religión con demasiada frecuencia ha tenido una influencia corrosiva a lo largo de la historia humana. Sigue siendo el factor principal, no solo para encender y mantener la violencia sectaria local y regional, sino también para apuntalar muchos de los peores y más brutales conflictos internacionales.

 

Aunque la mayoría de estos abusos se llevan a cabo hoy en nombre de pocas religiones, debe reconocerse que el uso político de cualquier religión ha conducido y siempre conducirá a resultados similares. Por lo tanto, estamos comprometidos a abordar todos los abusos de todas las religiones.

 

La comunidad internacional ha estado y sigue estando obligada a comprometer enormes recursos para hacer frente a los conflictos causados ​​por el uso político de la religión, pero no se han hecho esfuerzos serios para abordar las causas profundas.

 

Aunque podría decirse que están bien intencionadas, las principales potencias mundiales a menudo han cometido graves errores al tratar con sensibilidades religiosas en conflictos locales e internacionales, jugando en manos de partidos sectarios y extremistas.

 

Necesitamos reglas claras para obligar a estos poderes a prestar mayor atención al equilibrio de sensibilidades religiosas, políticas y económicas al determinar los cursos de acción para evitar exacerbar tales conflictos.

 

Los peligros provienen no solo de quienes usan derechos supuestamente divinos para pisotear los derechos de los demás, sino también de reacciones extremas dirigidas hacia personas inocentes de la misma fe que los fanáticos.

 

El mundo ha sido testigo de demasiados ejemplos en los que la fe se ha utilizado repetidamente para legitimar ataques terroristas y represalias contra inmigrantes y minorías.

 

Si no establecemos reglas internacionales claras para tratar las causas profundas, este ciclo loco continuará arrastrando al mundo más profundamente en violentas reacciones en cadena.

 

No debemos olvidar que la actual situación turbia también está permitiendo que intereses políticos y económicos viciosos manipulen las enseñanzas religiosas para servir agendas desagradables.

 

Creemos que ahora es el momento adecuado para promulgar un tratado internacional para detener el uso de cualquier religión para justificar cualquier esfuerzo político que utilice la intolerancia religiosa y la división para sus propios fines.